Censura en la literatura infantil
¿Existe la
censura en la literatura infantil? ¿Por qué existe?
Conceptos clave: Seleccionar, censura, prohibición, política y religión, libros infantiles, mediadores
Como bien sabemos, no existe
ningún manual que nos diga cómo hacer de los niños buenos lectores y esto
resulte con todos, pero como mediadores de la lectura literaria si podemos
determinar si un libro es bueno y/o adecuado para los niños, y esta selección
que realizamos y que conforma nuestro corpus literario, es la damos a los
niños. Fanuel Hanán (1998) nos señala que a la hora de seleccionar se debe
tener en cuenta la diversidad de textos y niños, porque cada niño es individual
y responde a distintos intereses, también se nos recomienda conocer las
categorías entre libros para armas hasta libros álbum, variar entre géneros
discursivos como la leyenda o las biografías, y por último, una editorial que
acapare la atención y presente un buen libro como objeto material.
Si bien cumplimos con estos
datos al momento de seleccionar, también es importante reconocer que también
existen otros criterios los cuales son literarios, pedagógicos, ideológicos y
económicos. Existe ante la selección literaria la importancia de atender a las
características de los textos y los lectores, así como también, al contexto
donde se realizan las lecturas. De este contexto va a depender el significado
que el texto quiere otorgar, por ejemplo, cuando fui a España compré el libro “Persépolis”
de Marjane Satrapi, el cual es una historia autobiográfica de una niña islámica
testigo del cambio político y social de Irán, y del resto de países que
conforman este régimen. Este libro muestra una perspectiva infantil ante la
religión islámica, explica de manera sencilla y comprensible muchas de las
causas de este conflicto, ahora bien, este libro no se encuentra en todos los
lugares, en países que comparten hasta una minoría de la religión no se vende, está
completamente censurado. A mi gusto es un libro que enseña muy bien lo enredado
del conflicto del medio oriente, acá se puede ver la película, y aunque no es
lo mismo que el libro, si entrega una visión bastante crítica, es como si acá
en Chile mostraran algo que perjudique o critique a la iglesia. Sin irnos por
otro tema, quiero apuntar a la censura como postergaciones de índole más
grandes, políticas o religiosas, por ejemplo, marcadas por el contexto donde
ocurre. Hay que diferenciar entre censura y selección, está la realizamos
dentro de una variedad de libros disponibles para los niños, y la censura es la
prohibición de textos, principalmente por motivos políticos y religiosos.
Ahora bien, ¿Qué pasa en la literatura
infantil? Un ejemplo de censura existente fue en la dictadura militar
Argentina, donde se puso un mayor énfasis a los libros infantiles. Natalia
Gélios (2013, Agosto 24) nos dice que “A simple
vista, no deberían tener mayores problemas: ¿Qué polémica puede alcanzar un
perro que habla, un niño que viaja, una fantasía que se despierta en el rincón
menos pensado? ¿Qué peligro contra el orden establecido se podría encerrar en
una bella ilustración, en un cuento para niños?” Y es que para los gobiernos
dictatoriales siempre ha existido el control de la cultura, por eso que libros
como Un elefante ocupa mucho espacio de Elsa Bornemann en 1975 o La torre de
Cubos, fueron censurados por años.
Hoy en día, esta censura
existe porque hay adultos preocupados o exagerados, de la abierta exposición
que entregan los medios masivos. La televisión, internet o las revistas dan un abanico
de opciones a los menores. Un país como Estados Unidos, líder en globalización,
ha sorprendido con la censura de ejemplares infantiles desde la Biblia, pasando
por los Hermanos Grimm hasta Harry Potter. Claramente existe una censura en la literatura
infantil y esta se determina por adultos, padres, grupos religiosos o sociales,
que principalmente ponen tapujos a los temas tabúes.
Pablo Cruz (2005, abril 29)
nos menciona que la educación de los niños es
un tema delicado, quizá porque se cree que a tan temprana edad no es posible
desarrollar ningún tipo de pensamiento elaborado, y que durante la infancia lo
único que se hace es repetir como loros conductas que se observan en el
entorno. Guiados por este tan alto concepto de la niñez, atacan con virulencia
cualquier libro que se ponga por medio, cualquiera, repito, con las más
variadas de las excusas: vocabulario obsceno (la palabra “culo”, por ejemplo), exceso
de violencia (un niño le pega una bofetada a otro), inmoralidad (un personaje
femenino con minifalda), vulgaridad (un personaje apático, o triste).
Para muchos la censura resulta ser absurda y para otros es necesaria,. Nosotros como mediadores a veces debemos limitarnos a no seleccionar textos que consideramos aptos para un pequeño lector. Creo que la idea de censurar no debe ser en magnitud como lo es por política o religión (entre otras consideraciones) sino más bien, por los mediadores como los padres o los profesores, ya que muchas veces se hace por omisión más que por limitar tabúes.
Referencias:
Cruz, P. (2005). Caza de brujas: la censurada en la literatura infantil. Recuperado el 30 septiembre de 2014, desde: http://revistababar.com/wp/caza-de-brujas-la-censura-en-la-literatura-infantil/
Experiencias de una bibliotecaria. (2012). La censura en la literatura infantil. Recuperado el 30 septiembre de 2014, desde: http://elybibliotecaria.blogspot.com/2012/04/la-censura-en-la-literatura-infantil.html
Gelós, N. (2013). Listas negras: censura en la literatura infantil. Recuperado el 30 septiembre de 2014, desde: https://cl.noticias.yahoo.com/blogs/novedades-babel/listas-negras--censura-en-la-literatura-infantil-221321857.html
Hanán, F. (1998). ¿Cómo elegir un buen cuento para niños? [versión electrónica]. Módulo 2 literatura infantil. Pontificia Universidad Católica de Chile.





